Cuando el frío afloja y los días se estiran, no hace falta manejar horas para cambiar de aire. Estas son las mejores escapadas cerca de Neuquén para la primavera, con distancias reales, cómo llegar y para quién es cada una.
Hay una primavera que empieza antes en el calendario que en el cuerpo. En Neuquén se nota cuando el viento deja de cortar, los álamos del valle se llenan de verde de golpe y las ganas de salir un rato de la ciudad ya no se pueden postergar. No siempre alcanza el tiempo —ni el presupuesto— para armar el viaje grande a la cordillera. La buena noticia es que, a la vuelta de la esquina, la capital neuquina tiene un abanico de escapadas que se resuelven en un día o en un fin de semana, sin epopeya.
Armamos esta guía con eso en la cabeza: distancias reales desde Neuquén capital, cómo llegar y para quién funciona mejor cada lugar. Están las de acá nomás, para volver a dormir a casa, y las que piden un finde entero. Elegí según los días que tengas.
Escapadas de un día cerca de Neuquén (menos de 100 km)
Villa El Chocón: dinosaurios y lago, a menos de una hora
A unos 80 kilómetros por la Ruta 237, El Chocón es la escapada perfecta cuando el plan es salir temprano y volver a la tarde. El Museo Municipal Ernesto Bachmann guarda al Giganotosaurus carolinii, uno de los carnívoros más grandes que se conocen, encontrado ahí cerca. Pero lo que termina de cerrar el día es caminar por Las Huellas, sobre la costa del lago Ramos Mexía, donde las pisadas de dinosaurio quedaron marcadas en la roca a cielo abierto. Es gratis y al aire libre. Para los chicos, ver una huella real después de haber visto el esqueleto en el museo es de esas cosas que no se olvidan. Llevá protección solar y agua: la estepa no perdona ni en primavera.
Las bodegas de San Patricio del Chañar: vino y mesa larga
A 48 kilómetros de la capital, cruzando el Dique Ingeniero Ballester por las rutas provinciales 7 y 151, está el polo vitivinícola más joven y sorprendente de la Patagonia. Del Fin del Mundo fue la pionera y sigue siendo la de mayor producción; Familia Schroeder tiene su restaurante y hasta un dinosaurio propio en la etiqueta, por los fósiles que aparecieron mientras la construían; Malma regala una vista de viñedos contra estepa que vale el viaje sola; y Secreto Patagónico recibe con reserva previa. La primavera es una época ideal para ir: la vid empieza a brotar y las tardes ya piden una mesa afuera. Conviene reservar la visita guiada con degustación, sobre todo si vas en fin de semana. Esta no es escapada para apurar: es para quedarse.
Plottier y Senillosa: naturaleza y una sorpresa histórica
Casi pegados a la ciudad, dos destinos que muchos neuquinos tienen a mano y subestiman. En Plottier, el Jardín Botánico sobre la Laguna Elena son cuatro hectáreas de bosque ribereño, senderos y un mirador ideal para avistar aves; una caminata tranquila, perfecta para ir con chicos o para desenchufar un rato. En Senillosa espera la sorpresa: una réplica de la Casa de Tucumán, levantada por la fuerte inmigración tucumana que llegó a trabajar en las represas. Adentro hay cuadros de los congresales y salas de esculturas. Dos paseos de medio día que, juntos, arman una salida redonda sin salir prácticamente del ejido.
Escapadas de fin de semana: la cordillera del sur
Cuando hay finde largo y ganas de manejar un poco más, el sur neuquino cambia el paisaje por completo: la estepa se vuelve bosque, lago y montaña.
Villa La Angostura
A unos 420 kilómetros, es el clásico que nunca falla. El Bosque de Arrayanes —al que se llega en embarcación, en bici o caminando—, el mirador Belvedere, la cascada Inacayal y los cerros para ver desde arriba. En primavera, con los primeros brotes y menos gente que en temporada de nieve o de verano, se disfruta distinto. La aldea, con su mercado y su feria de artesanos, es para caminar sin reloj.
Villa Traful: el secreto tranquilo
Más chica y más callada que sus vecinas, Traful es para el que busca silencio. Las cascadas se alcanzan con trekkings lindos, y el paseo lacustre por el lago lleva al Bosque Sumergido: unos sesenta cipreses secos parados bajo el agua, uno de esos lugares que parecen inventados. Si tu escapada es de desconexión pura, este es el destino.
San Martín de los Andes y Junín de los Andes
San Martín, a unos 420 kilómetros, es la más completa: lago Lácar, gastronomía, y esa arquitectura de montaña que la hace postal. A pocos kilómetros, Junín de los Andes suma el Parque Escultórico Vía Christi sobre el cerro La Cruz —23 estaciones de obras en plena naturaleza— y los paseos por el lago Huechulafquen, con el volcán Lanín siempre de fondo. Van bien juntas en un mismo finde.
Cómo elegir tu escapada
Si tenés un día, quedate cerca: El Chocón para los chicos y los dinosaurios, las bodegas del Chañar para una salida más adulta y de mesa, Plottier y Senillosa para desenchufar sin manejar casi nada. Si tenés el fin de semana completo, la cordillera del sur está a unas cinco horas y paga con creces cada kilómetro. En primavera hay una ventaja extra que no conviene desaprovechar: los precios y la ocupación bajan respecto de las temporadas altas, y los paisajes están en ese punto justo entre el deshielo y el verde nuevo.
La primavera dura lo que dura. Elegí una, cargá el auto y salí: a veces el mejor viaje es el que empieza y termina el mismo fin de semana.
Marcelo Garcia
Periodista, director y productor de medios con una sólida trayectoria en el periodismo digital, escrito y audiovisual.
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