Patagonia Argentina

Guía para visitar Bariloche en cualquier época del año

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Viajar a Bariloche es la excusa perfecta para conocer la Patagonia por primera vez, y también para volver. Cómo llegar, cuándo ir, dónde alojarse, qué hacer en cada estación y cuánto presupuestar, contado por alguien que la visita desde hace más de 30 años, en esta Guía para visitar Bariloche.

Hay algo que pasa siempre en el mismo lugar. Venís viajando, horas de estepa, de meseta chata y viento, con el mate ya frío, y en un momento la ruta hace una curva y aparece el agua. El Nahuel Huapi de golpe, enorme, con la cordillera detrás. Lo vi cientos de veces y me sigue pasando.

Vivimos en Cipolletti, a unos 450 kilómetros de San Carlos de Bariloche, y desde siempre fue nuestro destino de cabecera. Lo visito hace más de 30 años y todavía encuentro senderos nuevos. Esta guía es lo que le contaría a un amigo que quiere viajar a Bariloche por su cuenta y no sabe por dónde empezar: cómo llegar, cuándo conviene ir, dónde parar, qué hacer y con qué plata calcular. Todo desde la experiencia propia, apoyado en información oficial del destino.

Bariloche, un destino que funciona los doce meses del año

La ciudad está dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, al pie de los Andes, en el sudoeste de Río Negro. Fue fundada oficialmente el 3 de mayo de 1902. El nombre viene del mapuche vuriloche, «gente del otro lado de la montaña»: así llamaban los mapuches de Chile a quienes vivían del lado este de la cordillera.

En 2012 fue declarada capital nacional del turismo de aventura y en 2015, capital nacional del chocolate. Cada Semana Santa se hace ahí la Fiesta Nacional del Chocolate.

Lo que la sostiene todo el año es la variedad. En invierno es el centro de esquí más grande de Sudamérica y una ciudad entera girando alrededor de la nieve. En verano son lagos, senderos y días largos. Y en las temporadas medias es el destino de otoño más lindo de la Argentina, con los bosques cambiando de color y la mitad de la gente.

El invierno de 2026 lo confirmó: Bariloche volvió a ser el destino más elegido del país, con hoteles al 90% de ocupación después de las nevadas de mediados de julio. La demanda no baja, y eso tiene una consecuencia práctica que conviene tener presente: acá, casi nada se resuelve bien sobre la marcha.

¿Como llegar a Bariloche?

En auto

Es como lo hacemos nosotros, y para mí sigue siendo la mejor manera de entrar a la Patagonia.

Desde Neuquén se toma la Ruta Nacional 22 hasta la rotonda de Arroyito, donde se empalma con la RN 237. Por esa misma ruta se sigue derecho, pasando por Piedra del Águila, nuestra parada fija: baño, combustible y agua caliente para el mate. Después la 237 te lleva casi hasta el destino.

Dos avisos que son en serio. El primero: la zona del Collón Cura tiene curvas, subidas y bajadas donde no se puede sobrepasar. Hay que bajar la velocidad y tener paciencia, porque siempre hay alguien que decide que su apuro vale más que la vida del resto. El segundo: si viajás en invierno, llevá cadenas y manejá despacio, que en algunos tramos hay hielo sobre la calzada. Y antes de salir, chequeá el estado de las rutas, que en la cordillera cambia de un día para el otro.

Las otras opciones son la RN 23 si venís del este y la RN 258 si venís del sur. El último tramo de la 237 y de la 258 forma parte de la RN 40, el corredor que corre paralelo a los Andes a lo largo de todo el país.

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En avión

El Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria está a unos 15 kilómetros del centro y recibe vuelos de cabotaje durante todo el año, más internacionales en temporada de invierno.

Hoy los vuelos de cabotaje los operan Aerolíneas Argentinas, Flybondi (por ahora y muy mal) y JetSMART, con conexiones desde Buenos Aires y otras ciudades del país según la temporada. Conviene revisar frecuencias directamente en las páginas de cada aerolínea: en Bariloche la oferta se agranda en invierno y se recorta fuera de temporada.

Del aeropuerto al centro tenés taxis, remises y el colectivo de la línea 72, que llega hasta el centro y se paga con SUBE.

En micro

Llegan varias empresas con servicios de primera clase, entre ellas Vía Bariloche, Andesmar y Chevallier. La tarifa depende del origen y conviene comparar directamente en los sitios oficiales o en la terminal de tu ciudad.

En tren

La opción más linda y la menos usada. El Tren Patagónico une Viedma con Bariloche cruzando la provincia entera, con coche comedor y camarotes, y paradas intermedias en San Antonio Oeste e Ingeniero Jacobacci. Es un viaje largo, tranquilo, de ventanilla y mate, del mar a la cordillera.

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Cuándo ir a Bariloche: qué te da cada estación

La pregunta que más nos hacen. Y la respuesta honesta es que no hay mala época, hay épocas distintas.

Invierno (junio a septiembre). Días fríos, entre 0 °C y -10 °C, con nevadas de intensidad variable. Es la temporada de la nieve y también la más caras y la más llena. Llevá campera térmica, guantes y gorro: la idea es disfrutar afuera, no mirar el paisaje desde la ventana del hotel.

Primavera (octubre a diciembre). Temperaturas entre 7 °C y 20 °C hacia el final. Ropa cómoda de día, abrigo para la noche. Menos gente, precios más razonables y todavía nieve en las cumbres.

Verano (enero y febrero). Días cálidos y soleados, con promedios cerca de los 30 °C y noches frescas. Poca lluvia. Es la temporada de los lagos, las playas de agua helada y los senderos. Alta ocupación, así que hay que reservar con tiempo.

Otoño (marzo a mayo). Entre 4 °C y 13 °C, noches frías y más lluvias. Para mí, la temporada más subvalorada: el bosque se pone rojo y amarillo, y podés hacer el Circuito Chico casi solo.

Si tu prioridad es la relación precio-experiencia, apuntá a las temporadas medias. Si tu prioridad es la nieve, no hay vuelta: es invierno, y hay que reservar con meses de anticipación.

Dónde alojarse en Bariloche: elegí la zona antes que el hotel

Lo primero: llegá con reserva hecha. Buscar alojamiento dando vueltas por la ciudad, sobre todo con chicos a bordo, es la manera más rápida de arruinar el primer día.

Lo segundo, y es lo que más cambia tu viaje: acá la zona importa más que las estrellas.

  • El centro. Todo caminando: chocolaterías, restaurantes, agencias, terminal de excursiones. Es la opción más práctica si no llevás auto y la que tiene más alternativas económicas.
  • Los «kilómetros» de la avenida Bustillo. La avenida que bordea el lago hacia el Llao Llao. Cuanto más alto el kilómetro, más lejos del centro y más cerca del paisaje. Ideal si viajás en auto y buscás vista y calma.
  • Villa Catedral. A los pies del cerro. Si vas a esquiar varios días, dormir ahí te ahorra unos 40 minutos de ida y otros tantos de vuelta cada jornada.

Nosostros siempre nos alojamos en Águila Mora Suites & Spa, un apart hotel cuatro estrellas sobre la Bustillo al 4790, frente al Nahuel Huapi: cerca del centro y a mitad de camino de los principales paseos. Funcionó bien para nosotros, pero lo importante es que encuentres lo que se acomode a tu bolsillo y a tu forma de viajar.

Las vistas desde la habitación y el living son maravillosas. El Apart Hotel 4 estrellas que cuenta con 40 departamentos divididos en tres categorias, Superior, Standard y Deluxe. 

Las posibilidades de alojamiento son muchísimas, muy variadas y para todos los bolsillos, basta con buscar.

Qué hacer en Bariloche: los paseos que siempre repetimos

La pregunta correcta es qué no hacer, porque la lista es infinita. Van los clásicos, los que hicimos y volveríamos a hacer.

Circuito Chico

Mi favorito. Son unos 60 kilómetros que arrancan en el centro por la avenida Bustillo hacia el Llao Llao, bordeando el lago casi todo el tiempo. Camino de asfalto en buen estado.

La forma de hacerlo es sin horario: salir después del desayuno con el mate listo, parar donde te dé ganas, almorzar en el camino, tomar el té en alguna de las casas que hay sobre la ruta. Se puede todo el año y funciona con chicos de cualquier edad, porque el paseo es el auto y las bajadas son cortas.

Los senderos del Nahuel Huapi

Cada vez que volvemos encontramos uno nuevo. Están bien señalizados, tienen puntos para descansar y son gratis.

El Sendero de los Arrayanes se entra desde un costado del Circuito Chico y tiene lugar para dejar el auto (dejalo bien cerrado y sin nada a la vista).

El Cerrito Llao Llao y Villa Tacul es un paseo por el bosque de unas dos horas, con un mirador que justifica cada paso y playas al final; se entra por el Circuito Chico, a un kilómetro del Hotel Llao Llao. Ojo con este último si vas con adultos mayores: hay tramos de pendiente pronunciada.

Cerro Catedral

En invierno es la visita obligada. Además de la nieve, arriba hay restaurantes, paradores, souvenirs y chocolate caliente, así que también funciona para el que no esquía: se sube, se juega, se almuerza y se baja.

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Cerro Otto y la confitería giratoria

El teleférico y la confitería que gira sobre la ciudad. Abre casi todo el año, con un cierre de 15 o 20 días por mantenimiento de las instalaciones. La vista del Nahuel Huapi desde ahí arriba ordena el mapa mental de todo el viaje.

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Colonia Suiza

Está señalizada un poco después del kilómetro 42 del Circuito Chico. Se puede visitar cualquier día, pero andá un domingo: es cuando se hace el curanto, la comida cocida bajo tierra sobre piedras calientes, y cuando la feria de artesanos está completa.

Hay chocolateros, casas de té y varios lugares para comer. El último tramo, ya sin asfalto, está feo en partes: despacio y llegás igual.

El centro cívico y la catedral

Caminar el centro cívico con el lago de fondo es gratis y es una de las mejores fotos del viaje. A unas cuadras está la Catedral de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, de estilo neogótico, inaugurada en 1946 y proyectada por Alejandro Bustillo, que donó el diseño. Abre de lunes a viernes y también los fines de semana, con horarios de mañana y de tarde que conviene confirmar antes de ir.

Si vas a contratar excursiones —navegaciones a la Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, Puerto Blest, el Cruce Andino a Chile—, asegurate de que la agencia o el guía estén habilitados. Y pasá por la oficina de informes turísticos: es gratis y ahí te sacan las dudas del día, incluido el estado de los caminos.

Les dejo un video donde les mostramos la experiencia en Isla Victoria, Bosque de Arrayanes, el Hotel Águila Mora y una escapada a Colonia Zuiza

Dónde comer en Bariloche: chocolate, cerveza y cordero

Acá la variedad es la regla: desde comida rápida hasta restaurantes donde vas a dejar un brazo.

Nosotros vamos derecho a la cerveza artesanal. En Bariloche se produce cerveza desde hace más de un siglo, aunque el auge es reciente. Visitamos la Cervecería Blest, en el kilómetro 4 de la Bustillo, donde las pintas vienen bien acompañadas por platos que las maridan o por algo simple para picar.

Y Manush, en Neumeyer 20, en el centro, con otra sucursal también en el kilómetro 4: la IPA con una pizza es una fórmula que no falla.

Otro lugar al que siempre queremos volver es Jauja, en Elflein 148, pleno centro: se come rico, atienden bien y la relación calidad-precio cierra.

Después, tanto en el centro como en los kilómetros, hay una cantidad enorme de lugares para probar platos de montaña, trucha o cordero patagónico. Y de postre, las chocolaterías: el chocolate se elabora a la vista y hay hasta un museo dedicado al tema. No es marketing, es identidad del destino.

Nada de lo que recomendamos acá está pago. Lo pagamos de nuestro bolsillo y por eso nos damos el lujo de decir lo que nos parece. Hay muchísimos lugares buenos en Bariloche; nosotros hablamos solo de los que probamos.

Si buscan algo más centrico, nos gustó mucho y recomiendo darse una vuelta es Manush, ubicada en el centro de la ciudad, Neumeyer 20. Aunque también hay otra en el kilómetro 4 de Av. Bustillo

La Ipa de Manush acompañada por una exquisita pizza, es una buena opción.

La carta de Manush simula ser un diario viejo… la variedad es interesante: Langostinos, cazuelas, ojos de bife, menú vegetariano, exquisitas tablas, sopas y ensaladas, aunque siempre nos gusta acompañar la cerveza con una pizza, papás bravas o hamburguesas.

Otro de esos lugares que siempre nos dan ganas de regresar es Jauja, que no tiene nada que ver con la heladería nos dijeron y está sobre calle Elflein 148, también pleno centro.

Se come rico, la atención es buenísima y la relación calidad precio es óptima.

Luego, tanto en la zona céntrica como en los kilómetros hay infinidad de lugares para degustar platos típicos de montaña o deliciosos platos de pescados o cordero patagónico.

Cómo moverse en Bariloche

Moverse es sencillo, y más si llevás auto. Un detalle: los días de semana se cobra estacionamiento en las calles del centro, y hay sectores con foto multa. Si tu alojamiento no tiene cochera, averiguá cómo se paga antes de dejar el auto.

Sin auto también se resuelve bien. Hay taxis y remises, y el transporte urbano lo opera Mi Bus, con recorridos que funcionan como paseo en sí mismos: el que va por la avenida Bustillo une la terminal con el Hotel Llao Llao, en el kilómetro 25, pasando por el centro. Se paga con tarjeta SUBE, que se consigue y se carga en kioscos y comercios de la ciudad.

Si tu plan incluye Circuito Chico completo, Colonia Suiza y senderos, alquilar un auto por uno o dos días te compra libertad de horarios y te sale menos que dos excursiones.

Podés comparar precios en nuestra sección de alquiler de autos.

Cuánto cuesta viajar a Bariloche: cómo armar el presupuesto

Los precios en Argentina se mueven demasiado rápido para tirar un número que sirva la semana que viene. Lo que sí se puede es armar bien la estructura del gasto, que es lo que de verdad te cambia el total:

  • Transporte hasta el destino. El ítem más pesado y el que más varía. Auto propio (combustible y peajes), micro, avión o tren, en ese orden aproximado de precio.
  • Alojamiento. Depende de la temporada más que de la categoría: la misma habitación puede duplicarse entre julio y noviembre. Sumale la ecotasa.
  • Traslados internos. Nada, si llevás auto. Colectivo y SUBE si no.
  • Comidas. Se puede achicar muchísimo cocinando en un departamento y reservando dos o tres salidas puntuales.
  • Actividades. Acá está la buena noticia: los senderos, el centro cívico y los miradores son gratis. Lo que se paga son los medios de elevación, las navegaciones y el esquí, que en invierno se lleva la mayor parte del presupuesto.
  • Extras. Alquiler de equipo si esquiás (en el centro suele salir bastante menos que en la base del cerro), entradas y souvenirs.

La regla práctica: si querés viajar a Bariloche gastando poco, elegí temporada media, alojate con cocina y armá los días alrededor de senderos y circuitos. El destino se disfruta caminando, y eso no cuesta nada.

Preguntas frecuentes sobre viajar a Bariloche

¿Cuántos días conviene quedarse?

Cuatro noches es el mínimo razonable para conocer lo básico sin correr: un día de Circuito Chico, uno de cerro, uno de centro y chocolaterías y uno de sendero o navegación. Si vas a esquiar, calculá una semana.

¿Cuándo hay nieve en Bariloche?

La temporada de nieve va aproximadamente de junio a septiembre, con el mejor estado de las pistas normalmente entre julio y agosto. La cantidad de nieve varía cada año: en 2026, por ejemplo, las nevadas fuertes llegaron en la segunda quincena de julio.

¿Se puede viajar a Bariloche sin auto?

Sí, sin problema. El centro se camina, hay transporte urbano hacia los kilómetros de la Bustillo y todas las excursiones clásicas se venden con traslado. Alquilar un auto un par de días es un buen intermedio.

¿Es un buen destino para ir con chicos?

Es uno de los mejores del país. La nieve se disfruta sin esquiar —trineo, muñeco, chocolate caliente—, los senderos son cortos y señalizados, y el chocolate hace el resto. La logística también acompaña: hay muchísimo alojamiento con cocina y distancias cortas.

¿Hacen falta cadenas para la nieve?

Si viajás en auto en invierno, llevalas. Puede que no las uses, pero cuando se necesitan no hay alternativa. Y consultá el estado de las rutas el mismo día de salida.

Bariloche es de esos lugares que no se terminan. Llevo más de tres décadas volviendo y cada viaje me deja un sendero nuevo, un mirador que no conocía, un domingo de curanto que no estaba en el plan. Si es tu primera vez, no intentes verlo todo: elegí bien tres o cuatro cosas, dejá lugar para el imprevisto y guardá el resto para la próxima. Porque va a haber próxima.

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Hasta la próxima viajeros!
@ViajoConVos

Author

Marcelo Garcia

Periodista, director y productor de medios con una sólida trayectoria en el periodismo digital, escrito y audiovisual.

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