La banda de Diego Frenkel vuelve a la ciudad después de varios años con un show que repasa toda su historia. La cita con «La Portuaria en Neuquén» es el próximo Jueves 27 de agosto en Mood Live, y es una buena razón para armar dos o tres días en la Confluencia: cómo llegar, dónde parar y qué hacer antes de que se apaguen las luces.
Hay recitales que se escuchan y recitales que se viajan. Los segundos son los que aparecen en el calendario un martes cualquiera, uno mira el mapa, calcula kilómetros y termina reservando alojamiento. La vuelta de La Portuaria a Neuquén entra en esa categoría: una banda que no pasaba por acá desde hace varios años, una sala mediana en pleno centro y una fecha que cae en la última semana de agosto, cuando en el Alto Valle los álamos siguen pelados pero el sol del mediodía ya invita a caminar sin campera.
Si estás en Cipolletti, en Roca o en Plottier, esto es salir un rato de tu barrio. Si estás en Bariloche, en Zapala o en Bahía Blanca, es un viaje. En los dos casos vale la pena pensarlo como lo que es: una escapada corta con banda de sonido en vivo.
La Portuaria en Neuquén: fecha, sala y entradas
El show es el 27 de agosto en Mood Live, en Maestro González 40, en la ciudad de Neuquén. La apertura de puertas está prevista para las 20:00 y la sala informa venta de tickets en puerta a partir de las 21:00. Las entradas ya están disponibles en venta general por protickets.com.ar y en la boletería de Mood Live.
Ese dato de la boletería importa más de lo que parece cuando uno viaja: si llegás desde afuera y preferís no comprar online, tenés la opción presencial, aunque nunca es la más cómoda cuando ya invertiste combustible o pasaje para estar ahí. Comprar antes es el consejo de siempre.
La banda anunció el show como un recorrido por todas las etapas de su camino: desde los temas que la gente canta de memoria hasta las canciones de La vida en la tierra, su nuevo trabajo discográfico. La Portuaria apareció a fines de los ochenta cruzando rock, jazz, funk y ritmos latinos con una poética urbana y experimental, y dejó discos que marcaron época: Rosas Rojas (1989), Devorador de corazones (1993), La Vaca Atada (2008), además de Selva, El bar de la calle Rodney y Hoy no le temo a la muerte. En esta etapa la formación reúne a Diego Frenkel, Sebastián Schachtel, Fernando Samalea y María Eva Albistur.
El regreso a los escenarios no fue tímido: después de su paso por el Quilmes Rock 2025, la banda hizo dos funciones agotadas en Niceto Club y sumó fechas en el Teatro Ópera de La Plata, el Centro Cultural Güemes de Rosario y La Trastienda Club de Buenos Aires. Neuquén es la próxima función, y ahí está la oportunidad: en una sala chica, un show pensado como celebración se escucha distinto que en un estadio.
Cómo llegar a Neuquén capital
En auto, desde el Alto Valle y desde más lejos
Neuquén está en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, sobre la Ruta Nacional 22, que es la columna vertebral de toda la región. Desde Cipolletti son unos 13 km y desde Centenario o Plottier apenas 15 o 20: eso es ir al centro, no viajar. Desde General Roca hay alrededor de 50 km de ruta doble mano (tramos un poco feos); desde Villa Regina, unos 110.
Los trayectos que sí piden planificación son otros. Desde Zapala son cerca de 180 km por la RN22. Desde Bariloche, alrededor de 430 km por la Ruta 237 y después la 22, con el tramo del cañadón del Limay como el mejor pedazo del camino. Desde San Martín de los Andes, unos 430 km. Desde Bahía Blanca, en torno a 570 km por la 22. Y desde Buenos Aires, algo más de 1.100 km, distancia que casi nadie hace de un tirón: conviene cortar en Santa Rosa o en algún punto de La Pampa y llegar descansado. De todos modos está claro que nadie vendrá de Buenos Aires a ver un show que tienen en el patio de la casa.
Si viajás con chicos, una recomendación que repetimos siempre: la RN22 tiene buenos servicios, pero los tramos entre pueblos son largos y monótonos. Cargar combustible antes de que la aguja baje de la mitad y llevar agua y comida en el auto ahorra malos ratos.
En avión y en micro
El Aeropuerto Internacional Presidente Perón está a unos 7 km del centro neuquino y recibe vuelos de cabotaje todos los días, con Buenos Aires como principal conexión. Desde el aeropuerto al centro son diez o quince minutos en auto, así que se puede llegar en la tarde del show sin apuro. La terminal de ómnibus también funciona como nodo regional: hay servicios frecuentes desde todo el Alto Valle y desde las principales ciudades del país, y si venís de una localidad cercana el micro te deja a distancia caminable de las zonas de alojamiento del centro.
Dónde alojarse para no depender del auto
La ventaja de Mood Live es que está en el centro, y el centro de Neuquén es plano y caminable. Si reservás en el radio de la avenida Argentina y las calles que la cruzan, te queda todo a mano: la sala, los bares, la peatonal y la terminal.
- Hotelería céntrica y de negocios: Neuquén es una ciudad de trabajo, con mucha plaza hotelera pensada para quien viene por la industria. Eso juega a favor del turista de fin de semana, porque las tarifas de viernes a domingo suelen ser más amables que las de mitad de semana. Si la fecha cae en día hábil, conviene reservar con anticipación.
- Departamentos temporarios: la mejor opción si viajás en familia o con amigos. Cocina propia y dos ambientes hacen la diferencia con chicos que se duermen temprano.
- Alojarse en Cipolletti o Plottier: alternativa válida si buscás precio, siempre que tengas auto. Son 15 o 20 minutos de viaje, pero la vuelta después del show a la madrugada exige conductor designado y cabeza fría.
Qué hacer en Neuquén antes del show
Llegar temprano cambia el viaje. Con una tarde libre alcanza para conocer lo mejor de la ciudad.
El Paseo de la Costa, sobre la barranca del Limay, es el lugar donde Neuquén se encuentra con su río: senderos, bicisenda, juegos para chicos y una vista que se pone naranja cuando el sol cae detrás del valle. Es el plan ideal para las cuatro de la tarde de un día de agosto, con sol pero con frío.
En el corazón de la ciudad, el Parque Central se armó sobre las vías del viejo ferrocarril y hoy concentra buena parte de la vida cultural: ahí funcionan el Museo Nacional de Bellas Artes sede Neuquén y el Museo Paraje Confluencia, dos paradas cortas y cómodas para una tarde fresca. Los fines de semana suele haber feria de artesanos y movimiento de familias.
Para comer, la ciudad tiene una escena gastronómica que creció mucho: cervecerías patagónicas, parrillas de barrio y cocina de autor que trabaja con producto regional —trucha, cordero, frutas del valle—. El centro concentra la oferta, así que se puede cenar liviano antes de las 20:00 y caminar hasta la sala.
Estirar el viaje: bodegas, dinosaurios y la nieve a mano
Acá el show deja de ser el motivo único y se convierte en el ancla de un viaje más largo.
La ruta del vino de San Patricio del Chañar queda a unos 50 km del centro por la RN7. Es la zona de bodegas más austral del país junto con Río Negro, con visitas guiadas y restaurantes con vista a los viñedos y a la meseta. Se hace en medio día y funciona perfecto como plan de sábado o domingo. Conviene reservar la visita con anticipación, porque casi ninguna bodega recibe sin turno.
Del otro lado del interés está la ruta de los dinosaurios, uno de los patrimonios más fuertes de la provincia. En Villa El Chocón, a unos 80 km, el Museo Ernesto Bachmann exhibe los restos del Giganotosaurus carolinii, y los alrededores del lago Ramos Mexía tienen huellas fosilizadas sobre la roca. En Plaza Huincul, a unos 110 km, el Museo Carmen Funes conserva material del Argentinosaurus huinculensis. Para chicos de cinco años en adelante, es la clase de visita que se recuerda toda la vida.
Y hay un tercer camino, el que más sentido tiene a fines de agosto: la nieve todavía está. Desde Neuquén se abren las rutas a los centros de esquí de la provincia, con Villa La Angostura y el cerro Bayo a unos 350 km, San Martín de los Andes y Chapelco a unos 430, y Caviahue hacia el norte. Combinar el show del jueves o viernes con dos días de montaña es armar unas mini vacaciones de invierno con excusa musical.
Por qué vale el viaje
Porque una banda que se toma el trabajo de recorrer su propia historia en el escenario merece algo mejor que verla por Instagram al otro día. Y porque Neuquén, que muchos usan solo como lugar de paso hacia la cordillera, tiene lo suficiente para dos o tres días: un río grande, museos que cuentan la historia profunda de la tierra, bodegas jóvenes y una ciudad que trabaja mucho y sale a la calle cuando puede.
El 27 de agosto La Portuaria toca en Mood Live. El resto del viaje lo armás vos.
Marcelo Garcia
Periodista, director y productor de medios con una sólida trayectoria en el periodismo digital, escrito y audiovisual.
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